La Alpujarra
La Alpujarra Semejante determinación era tanto más audaz de parte del joven agareno, cuanto que no tenÃa que habérselas ya solamente con el ejército de MONDÉJAR. El célebre D. LUIS FAJARDO, MARQUÉS DE LOS VÉLEZ, sin esperar la orden de su Majestad, y «ateniéndose (según la curialesca observación de Mármol) a lo que dice la Ley 3.ª, TÃtulo 19, Partida 2.ª, que deben hacer los vasallos por sus Reyes en caso de rebelión»; sabedor de que los moriscos del rÃo Almanzora estaban en armas, habÃa reunido gente por su cuenta y por la de sus deudos y amigos, entrado a sangre y fuego en territorio de AlmerÃa, sembrado el terror en los rebeldes, y pacificado a su juicio todos aquellos pueblos; con lo que ya se encontraba a las puertas mismas de la Alpujarra por el lado de Levante, ganoso de penetrar en ella y de enseñar (decÃan sus soldados) al de MONDÉJAR cómo se debÃa tratar a los sectarios de MAHOMA.
HabÃan, pues, estallado entre ambos MARQUESES aquellos celos, emulación y rencillas (tradicionales entre sus respectivos antepasados) que habÃan de hacer preciso a la postre el que FELIPE II enviase a su propio hermano D. JUAN DE AUSTRIA a poner paz entre los partidarios de uno y otro guerrero, y término a la Rebelión de los moriscos.