La Alpujarra
La Alpujarra Por lo demás, y fuesen cualesquiera los paisajes amenos y deliciosos que divisábamos en lontananza, lo cierto es que nos habĂamos encaramado a un terreno áspero y adusto, donde era todavĂa pleno invierno, y donde hacĂa, en consecuencia, un frĂo de todos los diablos; —por lo cual nos alegramos muchĂsimo de llegar, como llegamos, a Murtas… antes que el sol al Occidente—.
En Murtas. —Una noche a la antigua española. —Catalina de Arroyo
Murtas es la antĂtesis o reverso de Albuñol.
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Lámina IX