La Alpujarra
La Alpujarra La Semana Santa en Sierra Nevada
Lunes Santo. —Descansamos en Albuñol.—Cosas de la Luna. —Martes Santo. —Nos trasladamos a Murtas.—Preparativos para la peregrinación a Sierra Nevada
«DÃa de mucho, vÃspera de nada», dice el adagio; y, en efecto, el dÃa que se siguió a nuestra inolvidable correrÃa por la orilla del mar constituye una especie de entreacto en la presente historia.
Por varias razones; por ser la clásica festividad de la Encarnación del Señor; por estar cansadÃsimos de tres jornadas consecutivas, y porque éranos indispensable preparar nuestro espÃritu, nuestro cuerpo y nuestros caballos para la solemne expedición a los pueblos de Sierra Nevada, dedicamos aquel dÃa al reposo, y a ordenar y guardar en el archivo de la memoria todo lo que hasta entonces habÃamos visto y sentido en la Alpujarra.
Con esto; con oÃr misa; con rehabilitar al viejo excarabinero, y con dar un paseo a pie por la rambla, se nos fueron sin sentir las horas del 25 de marzo del año de gracia 1872 dejándonos ya que no recuerdos de exorbitantes aventuras, la plácida memoria de una paz y una tranquilidad impropias de esta desdichada vida.
