La Alpujarra
La Alpujarra Y la Sierra, con la sublime serenidad de su excelsitud, diome a entender que ella está fuera del alcance de toda irreverencia mundana, y que no se había enterado siquiera de que yo andaba por el mundo.
Entonces fue cuando verdaderamente sentí todo el peso de su poderío; y no sin terror pensé que a la tarde mediríamos nuestras débiles fuerzas con las suyas y correríamos por sus inconmensurables laderas, como la hormiga que se aventura a curiosear por el lomo de un elefante.
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Bajando hacia Cádiar, pasamos por el renombrado Portel.
Llámase así una encrucijada de cuatro veredas, o más bien de dos (la que sigue el correo para ir de Órgiva a Ugíjar y la que va de la costa, al promedio de la sierra), que se cortan en ángulo recto en una depresión de la divisoria que baja del Mulhacén y que separa los ríos de Cádiar y de Yátor…