La Alpujarra
La Alpujarra MORISCO 2.º.—Se lo ha quitado esta noche, por no morir con sus amigos… pero lo habrá guardado para mejor ocasión…
MORISCO 3.º.—¿Y quién tiene la culpa? ¡Nosotros! ¿Por qué le hemos dejado escapar?
ABEN-ABOO y ABEN-FARAG, los dos mortales enemigos de ABEN-HUMEYA, entran en la plaza; oyen aquellas palabras, y preguntan:
ABEN-FARAG.—¿A quién?
MORISCO 1.º.—Al hijo de un castellano…
MORISCO 2.º.—Que ha salvado Muley Carime.
ABEN-FARAG.—¡Muley Carime!
MORISCO 2.º.—¿Y por qué lo extrañas?… Nada más natural… Ha sido toda su vida el más vil esclavo de los cristianos.
ABEN-FARAG.—No habléis de él en esos términos… Debéis tratarlo con más respeto… ¿No es suegro de vuestro Rey?
MORISCO 3.º.—¡De nuestro Rey!
MORISCO 1.º.—Si se vuelve como Carime, poco le durará el serlo.
ABEN-ABOO.—Eso es… ¡Echar fieros a sus espaldas y después temblar en su presencia!
ALGUNOS MORISCOS.—¡Nosotros!
ABEN-ABOO.—¿Pues no acabáis de decirlo? Con una palabra de Muley Carime, se os ha caÃdo el puñal de las manos.