La Alpujarra

La Alpujarra

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

ABEN-ABOO.—Muley Carime… ¿Qué es eso? ¿Mudas de color? ¡Vuelve en ti, Aben-Humeya!…

ABEN-FARAG.—Me da lástima verte así.

ABEN-HUMEYA.—(Quédase, durante unos momentos, desconcertado y confuso; pero, recobrándose luego, dice con tono grave): ¿Y en qué indicios se funda tan extraña sospecha?

ABEN-ABOO.—¡Ojalá que no fuesen más que indicios! Hubiéramos podido cerrar los ojos…

ABEN-FARAG.—No son indicios, sino pruebas.

ABEN-HUMEYA.—¿Pero son ciertas?

ABEN-FARAG.—Irrefragables.

ABEN-HUMEYA.—¿Hay testigos?

ABEN-ABOO.—Uno.

ABEN-HUMEYA.—¿Y ese le acusa?

ABEN-ABOO.—No; que le condena.

ABEN-HUMEYA.—Puede engañarse…

ABEN-ABOO.—No puede.

ABEN-HUMEYA.—O desear su perdición…

ABEN-ABOO.—A toda costa quisiera salvarlo.

ABEN-HUMEYA.—¿Es amigo suyo?

ABEN-ABOO.—¿Quién es, pues?

ABEN-FARAG.—Él mismo. Puedes guardar esa carta, si quieres… Ya es público su contenido.

ABEN-HUMEYA.—(En un momento de distracción, mientras está cavilando). ¡Desventurada!… No te engañaba el corazón… ¡Bien tienes que llorar!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker