La Alpujarra
La Alpujarra (Preséntase el esclavo negro).
¿Dónde están los demás esclavos?
ALIATAR.—En el patio del castillo.
ABEN-HUMEYA.—¿Estás solo?
ALIATAR.—Solo.
ABEN-HUMEYA.—¿Nadie nos oye?
ALIATAR.—Nadie.
ABEN-HUMEYA.—Ve, y despierta a Muley Carime… Que venga al punto… Aquà le aguardo.
¿No es verdad que os sentÃs arrebatados, como yo, por este sombrÃo torrente de pasiones? ¿No es verdad que, lejos de fatigaros, os complacerá la lectura de la escena de ABEN-HUMEYA con MULEY CARIME? Pues aún podemos leerla sin escrúpulo de ninguna clase, dado que no se opone en nada a la verdad histórica. Cuando el autor se aparta de ella y se entrega ya a su propia fantasÃa, nosotros lo abandonaremos a nuestra vez, y daremos oÃdas a Hurtado de Mendoza y a Mármol.
ABEN-HUMEYA (recostado en unos almohadones).— MULEY CARIME (entrando).
(Quédase en silencio algunos instantes).
(ABEN-HUMEYA le muestra abierta la carta. MULEY CARIME la aparta con la mano).
ESCENA VI
MULEY CARIME.—¿Qué motivo tan urgente te ha obligado a llamarme a estas horas?