La Alpujarra
La Alpujarra ABEN-HUMEYA.—También lo saben otros.
MULEY CARIME.—¿Quién?
ABEN-HUMEYA.—ABEN-ABOO y Farag.
MULEY CARIME.—Ya sé la suerte que me espera.
ABEN-HUMEYA.—¿La sabéis?
MULEY CARIME.—Y la aguardo tranquilo.
ABEN-HUMEYA.—(Echa una ojeada alrededor de la sala; saca del seno un pomo de oro; lo abre y se lo da). Tomad, y salvaos. (Vuelve al otro lado el rostro, y se arroja sobre los almohadones).
MULEY CARIME.—(Toma el pomo de oro, bebe el veneno y clava los ojos en ABEN-HUMEYA. Después se acerca a él y le dice): Tú reinarás.
[…]
Hasta aquà MartÃnez de la Rosa. Lo que sigue después es pura invención suya, y está en contradicción con lo que las historias refieren acerca de las causas que motivaron la muerte de ABEN-HUMEYA y sobre las circunstancias del hecho en sÃ.