La Alpujarra
La Alpujarra Y de aquí provino todo lo demás que hablamos, cuyo tema fue: investigar qué era peor; si el fanatismo y los errores religiosos de los musulmanes, o la indiferencia y descreimiento absoluto de los filósofos del siglo XIX. Todos convinimos en que esto era peor que aquello.
Por cierto que entre las cosas que allí se contaron, fue una el martirio del cura de la villa de Félix, durante la propia rebelión de 1568; martirio tan noble y tan privilegiado, que nunca pudo ensoñarlo mejor el alma seráfica de un paladín de Cristo…
Escuchad.
Los feroces Monfíes despojaron de sus ropas al digno sacerdote, y lo persignaron con unas cortantes navajas, diciendo así: POR LA SEÑAL… DE LA SANTA CRUZ… (y le abrieron una sangrienta cruz en la frente) DE NUESTROS… ENEMIGOS… (y le cruzaron la boca con otras dos heridas) LÍBRANOS, SEÑOR, DIOS NUESTRO… (y le rasgaron el desnudo pecho de alto a abajo y de un lado a otro), EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO… (y hendieron sus carnes a todo lo largo y ancho de su cuerpo).
—AMÉN, —dijo el mártir; y cerró los ojos a esta vida.
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