La Alpujarra
La Alpujarra […]
Terminado el Miserere de la Iglesia, el Vicario del Coro reza en voz baja una última oración; y, cuando esta concluye, los capitulares golpean fúnebremente la madera de sus sillas; a lo que los muchachos responden aporraceando las puertas del templo; todo ello para representar el tumulto que armarán mañana los soldados y verdugos en las calles de Jerusalén, asà como el terremoto que seguirá pasado mañana a la muerte de Jesucristo. Por hoy, todo se ha acabado.
Es noche completa en Sierra Nevada, y en Jerusalén, y en el templo, y en todos los corazones cristianos…
Asà llegamos a Yegen, sumido también en las Tinieblas.
¡Silencio!… Ni una palabra más. Mañana será otro dÃa.
Jueves Santo.—Yegen, primera Estación.—Valor, segunda.—Nechile, tercera.—Mecina-Alfahar, cuarta.—Mairena, quinta.—Júbar, sexta.—Laroles, sétima
Clareaba apenas el dÃa siguiente cuando ya estábamos de pie.