La Alpujarra
La Alpujarra Pero Dúrcal existe donde existe, y nosotros íbamos a entrar en él, pues ya divisábamos su campanario a poquísima distancia; lo cual significaba que habíamos andado otra legua y algunos metros más desde que salimos del Padul.
Ochenta años en seis kilómetros
Durante aquellos seis kilómetros, habíamos tenido también tiempo de hojear ochenta años de la historia del Reino de Granada, o sea desde la partida de BOABDIL para África hasta la sublevación de ABEN-HUMEYA… ¡de ABEN-HUMEYA, cuya romántica sombra debía de aparecérsenos de un momento a otro en la situación más crítica y solemne de su tormentosa vida!
Habíamos visto, pues, a los REYES CATÓLICOS despedirse temporalmente de su ciudad de Granada, dejando muy recomendado a las Autoridades (sobre todo la magnánima ISABEL) que fuesen benévolas y generosas con los muchos millares de moros que se quedaban allí guarecidos bajo la fe de las Capitulaciones, y que constituían el esplendor y la riqueza de aquella comarca.
