Hombrecitos
Hombrecitos —Devuelve los pasteles, Medio-Brooke —dijo Tommy.
—¡Basta de bromas! Los pasteles están en tu bolsillo —rugió Medio-Brooke viéndose calumniado.
—Se los quitaremos —exclamó Nat—, es cosa fea hacer llorar a Daisy.
Daisy lloraba desconsoladamente; Bess, como criada fiel, unió sus lágrimas a las de su ama. Nan declaró que los niños eran una plaga de bichos inmundos.
Entretanto se estaba librando una descomunal batalla. Medio-Brooke y Nat atacaban a Tommy; éste se atrincheró tras una mesa y comenzó a disparar los pasteles robados, que resultaban proyectiles porque estaban más duros que las balas. Mientras tuvo municiones, el sitiado se defendió bravamente, pero cuando se quedó sin proyectiles, los sitiadores lo estrecharon, lo apresaron, lo zarandearon y lo arrojaron fuera del salón. Después, Medio-Brooke procuró consolara la afligida señora de Smith; Nat y Nan recogieron los pasteles y colocaron cada pasa en su hueco. Pero ya los pasteles estaban sin la capa de azúcar y llenos de polvo.
—Lo mejor será que nos marchemos —dijo Medio-Brooke, oyendo la voz de tÃa Jo.
—Me parece muy bien —contestó Nat, abandonando un bollo que habÃa pescado durante la refriega.