Hombrecitos
Hombrecitos —Pues procura estudiar, conducirte bien y ser cariñoso con tus compañeros; y cuando consigas una buena nota o cuando yo sepa que te esfuerzas por conseguirla, te daré posesión de un cajón. Mira, algunos están divididos en cuatro compartimientos; haré que todos se arreglen en la misma forma; asÃ, cada semana puedes ganarte una de las cuatro partes de cada gaveta; y cuando las tengas llenas de curiosidades preciosas, yo me sentiré tan orgullosa como tú, más aún… Porque en cada guijarro, en cada planta y en cada insecto, veré buenos propósitos cumplidos, promesas realizadas y defectos borrados. ¿Lo harás asÃ, Dan…?
Emocionado, el muchacho contestó con expresiva mirada de afirmación, cariño e inmensa gratitud.
Mamá Bhaer sacó uno de los cajones del mueble, lo colocó sobre dos sillas, ante el sofá, y dijo alegremente:
—Empecemos por guardar las mariposas y escarabajitos que has traÃdo; los colocaremos pinchados en alto, y asà en el fondo hay sitio para las piedrecitas, conchas y objetos algo pesados. Te daré algodón, papel blanco y alfileres, y puedes ir arreglando el hueco correspondiente a una semana.
—Pero, no puedo moverme y no podré aumentar la colección.
—Los niños te traerán cuanto tú les pidas.