Hombrecitos
Hombrecitos Los señores Bhaer fomentaron esta creencia y le indujeron a creer que las gentes le amaban por su belleza de alma y que si se fijaban en el cuerpo era para compadecerlo.
Jack Ford, muchacho vivo y astuto, había sido enviado a esta escuela por ser barata. Para muchos la astucia de Jack será motivo de elogio; mas para el señor Bhaer esta astucia y el amor al dinero, característico de este niño, representaban defectos más grandes que la tartamudez de Dolly o la gibosidad de Dick.
Ned Barker era un zanquilargo, atolondrado y alborotador; había cumplido catorce años. Lo apodaban «Barullo», porque todo lo echaba a rodar.
Constantemente bravuconeaba, sin que sus alardes de bravo pasasen del dicho al hecho; no se distinguía por valiente y sí por acusón. Fanfarrón ante los pequeños y adulador ante los mayores, Barullo, sin ser malo, era materia fácil para el mal.