Mujercitas
Mujercitas —Mamá no está enferma, sino muy cansada. Dice que se va a quedar todo el dÃa en su habitación, reposando y que hagamos lo que podamos. Todo esto es muy raro, esta actitud no es propia de mamá. Dice que ha tenido una semana muy difÃcil y me ha pedido que nos ocupemos de nosotras en lugar de quejarnos.
—Es fácil y me gusta la idea. Me muero de ganas de hacer algo… quiero decir, de buscar un nuevo entretenimiento… Ya me entendéis —se apresuró a añadir Jo.
De hecho, todas se sintieron muy aliviadas ante la perspectiva de poder ocuparse en algo útil y se pusieron manos a la obra llenas de buena voluntad. Sin embargo, no tardaron en comprobar que Hannah tenÃa razón cuando afirmaba que «las labores del hogar no son ninguna broma». La despensa estaba llena de comida y, mientras Beth y Amy ponÃan la mesa, Meg y Jo prepararon el desayuno, maravilladas de que las sirvientas considerasen duro el trabajo.
—Aunque mamá me ha dicho que no nos preocupemos por ella, le subiré algo de desayuno —dijo Meg, que se sentó presidiendo la mesa y se sentÃa muy maternal detrás de la tetera.