Mujercitas
Mujercitas —… un golpe impresionante; un viejo vestido de negro le lanzó un diccionario de griego a la cabeza —siguió Ned—. Sir Como-sea-que-se-llame se recuperó de inmediato, arrojó al tirano por la ventana y se marchó para volver junto a la dama, victorioso, pero con un chichón en la frente; encontró la puerta cerrada con llave, rasgó las cortinas e hizo con ellas una escalera que se rompió cuando no habÃa terminado de bajar, de modo que cayó de cabeza en el foso desde cinco metros de altura. El caballero, que nadaba como un pato, dio varias vueltas hasta llegar a una portezuela custodiada por dos fortachones. Golpeó la cabeza del uno con la del otro, con lo que crujieron como nueces, y después, haciendo gala de su impresionante fuerza, destrozó la puerta, y subió por unas escaleras de piedra cubiertas de una gruesa capa de polvo, con sapos grandes como puños y unas arañas que pondrÃan histéricas a las señoritas March. Al llegar a lo alto, vio una escena que le heló la sangre y casi le cortó la respiración…