Mujercitas
Mujercitas —No, supongo que no, pero temo que ya pueda haberme contagiado porque he estado con Beth todos estos dÃas.
—Precisamente por eso debes irte lo antes posible, para ver si te libras. Cambiar de aires te sentará bien. Y, en el peor de los casos, la enfermedad no te atacará con demasiada fuerza. Te aconsejo que te marches ahora mismo porque la escarlatina no es ninguna broma, señorita.
—Pero en casa de la tÃa March me aburriré y ella está siempre de mal humor —repuso bastante asustada.
—No te aburrirás porque iré a diario, te contaré cómo se encuentra Beth e iremos a dar una vuelta. La anciana me adora y me portaré lo mejor que sepa con ella para que no nos ponga trabas y podamos hacer lo que queramos.
—¿Me llevarás a pasear en el carruaje tirado por Puck?
—Tienes mi palabra de caballero.
—¿Y vendrás todos los dÃas?
—Ya verás que sÃ.
—¿Y podré volver en cuanto Beth se recupere?
—En el mismo instante en que esté bien.
—¿E iremos al teatro?
—A una docena, si quieres.