Mujercitas
Mujercitas —No apruebo este compromiso, pero trataré de aceptarlo y no diré nada en contra —aseguró Jo, solemne—. No imaginas lo duro que resulta para mà perder a Meg —prosiguió con la voz quebrada.
—No la pierdes, solo la compartes —matizó Laurie para consolarla.
—Ya nada será como antes. He perdido a mi amiga más querida —dijo Jo con un suspiro.
—Pero me tienes a mÃ. Sé que yo no valgo tanto como ella, pero estaré a tu lado, Jo, todos los dÃas de mi vida. Te doy mi palabra. ¡Asà será! —Y hablaba en serio.
—Sé que es cierto y me siento en deuda contigo por ello. Eres un gran apoyo para mÃ, Teddy —repuso Jo estrechándole la mano, agradecida.
—Bueno, no te desanimes, es un buen muchacho. Todo irá bien, ya lo verás. Meg es feliz. Brooke moverá cielo y tierra y saldrá adelante enseguida. Mi abuelo le ayudará en todo lo que pueda y será estupendo visitar a Meg en su propia casa. Cuando se vaya, lo pasaremos en grande. Pronto terminaré mis estudios, y entonces podremos ir al extranjero o hacer cualquier otro viaje agradable juntos. ¿Te apetece?
—Claro que sÃ, pero es imposible prever qué ocurrirá dentro de tres años —comentó Jo, pensativa.