Mujercitas

Mujercitas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Jo se comportó con ejemplar propiedad y, cuando Amy estaba felizmente rodeada por su guardia de honor, fue a dar una vuelta por la sala y oyó algunos cotillees que la ayudaron a comprender el porqué del cambio de actitud de las Chester. Arrepentida por su culpa en el asunto, decidió aclarar la situación lo antes posible y dejar a Amy libre de toda sospecha. También descubrió lo que su hermana había hecho el día anterior y la consideró un ejemplo de magnanimidad. Cuando pasó frente al puesto de arte, echó un vistazo buscando las creaciones de su hermana, pero no vio ni una y supuso que May las había ocultado. Jo perdonaba con facilidad los agravios cometidos contra su persona, pero le costaba mucho olvidar cualquier afrenta o insulto dirigido a su familia.

—Buenos días, señorita Jo, ¿qué tal le va a Amy? —preguntó May en tono conciliador, pues deseaba mostrar que ella también podía ser generosa.

—Ha vendido todo lo que estaba en condiciones y ahora está pasando un buen rato. Ya sabe que un puesto de flores siempre llama la atención, «sobre todo a los hombres».

Jo no pudo evitar esa pequeña maldad, pero May la encajó tan mansamente que se arrepintió al instante y pasó a alabar los magníficos jarrones, que no había conseguido vender.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker