Mujercitas
Mujercitas —Pero seguro que usted se lo propuso, ¿no es as�
—¿Qué tal está su gato, señorita March? —preguntó el joven tratando de ponerse serio, mientras el brillo de sus ojos negros delataba lo bien que lo estaba pasando.
—Muy bien, señor Laurence, gracias. Pero le ruego que no me llame señorita March, soy Jo —dijo la joven.
—Y yo no soy el señor Laurence, soy simplemente Laurie.
—Laurie Laurence, vaya nombre más raro.
—Me llamo Theodore, pero, como mis compañeros me llamaban Dora y no me gustaba, decidà usar Laurie.
—Yo también detesto mi nombre, es muy romanticón. Me encantarÃa que todos me llamasen Jo en lugar de Josephine. ¿Cómo convenció a los muchachos de que dejasen de llamarle Dora?
—Dándoles una paliza.
—No puedo dar una paliza a mi tÃa March, asà que supongo que tendré que aguantarme —dijo Jo, resignada, con un suspiro.
—¿No le gusta bailar, señorita Jo? —preguntó Laurie, que pensaba que el nombre iba perfectamente con ella.