Mujercitas
Mujercitas —¡Amy tiene razón! Tener talento no es lo mismo que ser un genio, y la genialidad no se puede alcanzar. La música que he oÃdo hoy me ha dado una lección de humildad como a ella le pasó al ver las obras de arte en Roma, y no quiero seguir siendo un farsante por más tiempo. Ahora, ¿qué voy a hacer?
Aquélla era una pregunta difÃcil de responder y Laurie deseó haber tenido que trabajar para ganarse el pan. Ahora se encontraba en la situación perfecta para «ir por el mal camino», porque tenÃa mucho dinero y nada que hacer, y Satán siempre está dispuesto a proporcionar alguna ocupación a las manos que están ociosas. El pobre muchacho tenÃa tentaciones de sobra, pero las sorteaba bastante bien, pues, aunque valoraba la libertad, apreciaba más aún la buena fe y la confianza, de modo que la promesa hecha a su abuelo y el deseo de poder decir a la mujer que le amara: «Todo está bien», mirándola a los ojos, lo mantuvieron a salvo y firme en su decisión.