Divina Comedia
Divina Comedia —No te asombres si tus ojos no pueden soportar mi esplendor, más radiante aquà de lo que podÃas ver en la Tierra, porque ahora mi sentido de la vista, más perfecto, puede ver directamente al Sumo Bien y, asÃ, mi propia imagen crece y aumenta en brillantez. Veo claramente cómo resplandece ya en tu inteligencia la eterna luz que contemplada una sola vez enciende un perpetuo amor. Y si otra cosa seduce vuestro amor allá en la Tierra, sólo es un vestigio mal entrevisto del resplandor que aquà brilla. Tú quieres saber si con otras acciones puede satisfacerse el voto no cumplido, de modo que el alma esté segura de todo debate con la Justicia divina.
Asà empezó Beatriz este Canto y, sin interrumpir su razonamiento, continuó de este modo su santa enseñanza: