Divina Comedia
Divina Comedia QUINTO CIELO O DE MARTE: LOS MÁRTIRES DE LA FE. VANAGLORIA DE NOBLEZA. CACCIAGUIDA Y SUS MAYORES. LA ANTIGUA Y LA NUEVA POBLACIÓN DE FLORENCIA
Tras expresar su orgullo por descender de tan noble sangre, Dante pregunta a su antepasado noticias de su época y de la antigua Florencia.
¡Oh nobleza de la sangre! Aunque seas muy poca cosa, nunca me admiraré de que hagas vanagloriarse de ti a la gente de aquí abajo, donde nuestros afectos languidecen; pues yo mismo, allá arriba, donde el apetito no se tuerce, quiero decir en el Cielo, me vanaglorié de poseerte. A la verdad, eres como un manto que se acorta en breve, de modo que si cada día no se le añade un pedazo, el tiempo lo va recortando con sus tijeras. Con el «vos», al que Roma fue la primera en someterse y en cuyo empleo no han perseverado tanto sus descendientes[120], empezaron esta vez mis palabras; por lo cual, Beatriz, que estaba algún tanto apartada, sonriose, pareciéndose a la que tosió cuando Ginebra cometió la primera falta de que habla la crónica[121].
Yo empecé a decir:
