Divina Comedia
Divina Comedia SÉPTIMO CÍRCULO, SEGUNDO RECINTO: LOS VIOLENTOS CONTRA SÍ MISMOS Y CONTRA LAS PROPIAS COSAS. LA SELVA DOLOROSA. PIER DELLA VIGNA Y LOS SUICIDAS. LANO DE SIENA, JACOBO DE SAN ANDRÉS Y LOS DISIPADORES
Entran en la selva dolorosa, cuyos árboles son las almas de los suicidas o violentos contra sí mismos. Uno de ellos, Pier della Vigna, cuenta a Dante su historia y le explica el castigo de la transmutación de las almas en árboles y lo que ocurrirá con sus cuerpos el día del Juicio Final.
No había llegado aún Neso a la otra parte, cuando penetramos en un bosque que no estaba surcado por ningún sendero. El follaje no era verde, sino de un color oscuro; las ramas no eran rectas, sino nudosas y entrelazadas; no había frutas, sino espinas venenosas. No son tan ásperas y espesas las selvas donde moran las fieras que evitan los sitios cultivados entre el Cecina y el Corneto[116]. Allí anidan las brutales Arpías, que arrojaron a los troyanos de las Estrofades con el triste presagio de un mal futuro. Tienen alas anchas, cuellos y rostros humanos, pies con garras y vientre cubierto de plumas; subidas en los árboles, lanzan extraños lamentos[117].
Mi buen Maestro empezó a decirme:
