El Zarco. La Navidad en las montanas
El Zarco. La Navidad en las montanas Doña Antonia refirió los hechos que ya conocemos. Nicolás fue llamado a declarar lo que sabÃa, y no hubo ya duda de que, en efecto, el Zarco habÃa sido el raptor.
—Y bien, ¿qué quiere usted que se haga?
—Señor —respondió la anciana en actitud suplicante—, que usted haga perseguir a ese bandolero, que le quiten a mi hija, y yo daré lo poco que tengo si lo logran. Que la traigan viva o muerta, pero ha de ser pronto, señor; pueden encontrarla muy cerca de aquÃ, en Xochimancas, que es donde el Zarco tiene su madriguera. Ya sé, señor prefecto, que usted no tiene tropa, ni gente de quien disponer para eso; pero ahora que está aquà este señor militar con su tropa, puede prestar este servicio a la justicia y a la humanidad.
—¿Qué dice usted, comandante? —preguntó con sorna el prefecto.