El Zarco. La Navidad en las montanas

El Zarco. La Navidad en las montanas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—A mí nadie me enseña mis deberes como soldado —respondió el comandante con los ojos centelleantes de cólera, y comprendiendo que no podía contestar de otro modo a las razones del joven—. Yo sé lo que debo hacer, y para eso tengo superiores que me ordenen lo que crean conveniente. ¿Quién es usted, amigo, para venir aquí a imponerme leyes y a hablarme con ese tono?

—Señor —dijo Nicolás, encarándose con dignidad al comandante—, yo soy un vecino honrado del distrito; soy el encargado de la herrería de la hacienda de Atlihuayan, y el señor prefecto sabe que he prestado no pocos servicios cuando la autoridad los ha necesitado de mí. Además, soy un ciudadano que sabe perfectamente que usted es un jefe de seguridad pública, que la tropa que usted trae está pagada para proteger a los pueblos, porque no es tropa de línea consagrada exclusivamente al servicio militar de la Federación, sino que es fuerza del Estado, despachada para perseguir ladrones, y ahora precisamente le estamos proporcionando a usted la oportunidad de cumplir con su comisión.

—¡Usted qué sabe de eso, don cualquiera, ni qué tiene usted que gritarme aquí ni que leerme la cartilla, ni quién le ha dado a usted facultades para hablarme en ese tono! ¿Quién es ese hombre, señor prefecto? —preguntó el comandante en el paroxismo del furor, con los bigotes erizados y poniendo mano en el puño de su pistola de Colt, que llevaba ceñida a la cintura.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker