El Zarco. La Navidad en las montanas
El Zarco. La Navidad en las montanas El famoso comandante, que según ha podido comprenderse era demasiado receloso, se alarmó al ver aquella cabalgata que parecÃa esperarlo en actitud amenazadora, y picando su caballo se dirigió al prefecto.
—¡Hola, señor prefecto!, ¿qué hace tanta gente aqu�
—Esperándolo a usted —respondió el funcionario.
—¿A m�; ¿para qué?
—Para acompañarlo, señor, hasta Cuautla.
—¿Acompañarme?; ¿y con qué objeto?
—Con el de responder de la conducta de ese muchacho a quien lleva a usted preso, ante la autoridad a quien va usted a presentarlo.
—¿Y qué autoridad es ésa, señor prefecto?