El Zarco. La Navidad en las montanas
El Zarco. La Navidad en las montanas EL PRESIDENTE JUÁREZ
Martín Sánchez estaba indignado. El partido de los bandoleros aun era muy fuerte y contaba con grandes influencias, tanto en México como en la tierra caliente. La desorganización en que se hallaba el país, en aquel tiempo, era causa de que se viese semejante escándalo.
Los plateados contaban con amigos en todas partes, y si un hombre de bien, como lo hemos visto con Nicolás, encontraba difícilmente patrocinio, un bandolero contaba con mil resortes, que ponía en juego tan luego como corría peligro. Y es que, como eran poderosos, y tenían en su mano la vida y los intereses de todos los que poseían algo, se les temía, se les captaba y se conseguía, a cualquier precio, su benevolencia o su amistad.
Mientras que el bravo jefe exponía su vida en lucha tan desigual, se estaba curando de sus heridas, el Zarco, ya restablecido, había logrado, por medio de sus protectores, que se le sometiese a juicio y que se le trasladase a Cuernavaca, so pretexto de que en ese distrito había cometido crímenes.
