El Zarco. La Navidad en las montanas

El Zarco. La Navidad en las montanas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Con todo, y a pesar del aturdimiento que la embargaba, aquella buena joven tuvo un pensamiento para la pobre anciana a quien había amado como a una madre, para la infeliz mártir cuyo luto acababa de llevar y cuyas bendiciones la protegían. Una lágrima de ternura inundo sus mejillas al recordarla, y al recordar también a la desdichada Manuela, por quien oró en aquel momento en que era tan feliz.

Por fin la misa acabó, y los novios, después de recibir los plácemes de sus amigos, de todo el pueblo, se dispusieron a partir a la hacienda de Atlihuayan, en donde tenían su casa, a la que habían invitado a muchas personas de su estimación para tomar parte en un modesto festín.

Al efecto, se dispuso de una cabalgata que debía servir de cortejo al guayín en que caminaban los esposos con el cura y otros amigos.

Y a las ocho de la mañana partieron, comenzaron a caminar por la carretera que conduce a la hacienda.

Pero poco antes de llegar al lugar en que se alzaba el gran amate en que siempre cantaba el búho, las noches en que pasaba el Zarco cuando venía a sus entrevistas con Manuela, la comitiva se detuvo estupefacta.

Al pie del corpulento árbol estaba formada una tropa de caballería vestida de negro y con las armas preparadas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker