El Zarco. La Navidad en las montanas
El Zarco. La Navidad en las montanas El otro era el Padre Gabriel, de Eugenio Sué, que este fecundo novelista ha sabido hacer popular en el mundo entero con su famoso Judío Errante. En aquella época aún no había publicado Víctor Hugo Los miserables y, por consiguiente, no había yo admirado la hermosa personificación de monseñor Myriel, que tantas lágrimas de cariño ha hecho derramar después. Verdad es que conocía la historia de varios célebres misioneros cuyas virtudes honraban al cristianismo; pero siempre encontraba en su carácter un lunar que me hacía perder en parte mi entusiasta veneración hacia ellos. Sólo había podido, pues, admirar en toda su plenitud a los personajes ideales que he mencionado.