Corazón
Corazón El portero, después de dar una ojeada a la carta, llamó a un enfermero y le dijo que llevase al muchacho donde estaba su padre.
—¿Cómo se llama tu padre? —le preguntó el enfermero.
El chico, temblando ante el temor de recibir una mala noticia, le dijo el nombre.
El enfermero no se acordaba de él.
—¿Es un viejo trabajador, que ha llegado de fuera? —preguntó.
—Trabajador, sí —respondió el muchacho cada vez más anhelante—; pero no muy viejo. De fuera sí que ha venido.
—¿Cuándo entró en el hospital? —preguntó el enfermero.
El muchacho dio una mirada a la carta.
—Creo que hace cinco días.
El enfermero se quedó algo pensativo; luego, como recordando de pronto:
—¡Ah! —dijo—, la sala cuarta, la cama del fondo.
—¿Está muy enfermo? ¿Cómo se encuentra? —preguntó el chico con ansiedad.
El enfermero le miró sin responder. Luego le dijo:
—Ven conmigo.