El marciano
El marciano Watney necesita hablar con la Tierra. Y lo hace a su manera: reviviendo tecnologÃa obsoleta. Localiza el Pathfinder, una vieja sonda abandonada en una misión anterior, lo repara con una precisión quirúrgica y consigue restablecer contacto con la NASA. La imagen de un hombre solo, sucio, demacrado pero sonriendo frente a una cámara, conmueve al mundo entero.
—Aquà el capitán Watney, de la misión Ares 3. Informando que Marte apesta oficialmente.
Desde ese momento, no está completamente solo. Las instrucciones comienzan a fluir entre ambos mundos. La NASA le da pautas, él responde con sarcasmo y soluciones. El ingenio se convierte en su arma definitiva.
Pero Marte no perdona. Un fallo en el sistema de almacenamiento de oxÃgeno casi lo mata. Una explosión destruye parte del Hab, arruinando gran parte de su cosecha. La presión se pierde, la temperatura cae en segundos. Su cuerpo sale volando, herido otra vez, con el traje roto y la esperanza tambaleante.
—Todo puede acabar en un segundo. Y, sin embargo, aquà sigo —escribe en su bitácora, mientras remienda con cinta adhesiva lo que queda de su traje.
