Cantar de mío Cid
Cantar de mío Cid Dijo entonces don Alfonso: “Así lo confirmo yo”.
Allí vuelve a levantarse Mío Cid Campeador:
“De todo el dinero aquel que os he entregado yo, decid si lo devolvéis o dadme de ello razón”.
A hablar aparte se fueron los infantes de Carrión, pero no encuentran escape, que muchos dineros son, y se los gastaron todos los infantes de Carrión.
Ya se vuelven a la corte y dicen está razón:
“Mucho nos está apremiado el que Valencia ganó; ya que tiene tanto empeño del dinero que nos dio le pagaremos en tierras del condado de Carrión”.
Dicen entonces los jueces, al oír esta confesión:
“Si así lo quisiere el Cid, no le diremos no, pero en nuestro parecer tenemos por muy mejor que aquí mismo su dinero volváis al Campeador”.
Al oír estas palabras el rey don Alfonso habló:
“Muy bien sabemos nosotros lo que toca a esta razón y cosa justa demanda Mío Cid Campeador.
De esos dichos tres mil marcos doscientos los tengo yo, me los dieron por regalo de boda los de Carrión.
Dárselos quiero, que están hoy arruinados los dos, entréguenselos al Cid, el que en buenhora nació; si ellos tienen que pagar no quiero el dinero yo”.
El infante don Fernando así entonces contestó:
“Dinero no lo tenemos ya ninguno de los dos”.
Ahora oiréis lo que dirá el buen conde don Ramón: