Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Ella le preguntó: «¿De dónde has sacado ese pañuelo y por qué sollozas sin parar?». Entonces le contó Dschuang Dsi la historia de la mujer joven que estaba junto a la tumba.
Su mujer se enfadó mucho y le dijo: «¡Esa mujer infiel quería volverse a casar cuando ni siquiera la tierra de la tumba de su marido estaba seca!, ¡qué vergüenza!».
Dschuang Dsi canturreó una cancioncilla para sí:
Mientras se está vivo, todo el mundo habla de amor,
en cuanto uno muere, se abanica la tierra:
la piel sólo muestra del tigre la imagen externa:
conocemos la cara de los hombres, que no el corazón.
Su mujer se enfadó todavía más; le escupió en el rostro gritándole: «En el mundo hay distintos tipos de hombres. ¿Cómo puedes vilipendiar a todo el sexo femenino a voluntad tuya?».
«¡No cometas el pecado de pronunciar palabras sin sentido! —le respondió Dschuang Dsi—. Imagina que yo tuviera la mala suerte de morir; aunque me seas fiel eternamente, de lo cual estoy completamente seguro, me temo que ni siquiera resistirías un par de años sin casarte».