Cuentos Chinos

Cuentos Chinos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La mujer se echó a llorar a gritos y juró serle eternamente fiel. «En eso reconoceré tu amor —le replicó Dschuang Dsi—. En cuanto me muera, cerraré los ojos».

En cuanto hubo terminado de decirlo, dejó de respirar.

La esposa hizo que construyeran un ataúd y se puso el traje de luto. Se pasaba los días y las noches sollozando. Así estuvo durante siete días.

Entonces llegó repentinamente un joven bachiller que tenía el rostro tan blanco como la leche y unas mejillas tan rojas como la sangre. Llevaba un traje púrpura y zapatos bordados, era un joven de una belleza fuera de lo común. Venía con un criado viejo, dijo que era el príncipe de Tschu y que había sabido hacía un año que iba a ser discípulo de Dschuang Dsi. Desgraciadamente, el maestro había muerto.

Por eso se puso a continuación de luto, se arrodilló ante el ataúd y le rezó al espíritu de los difuntos: «El destino me impidió escuchar vuestras palabras, maestro. Velaré vuestro ataúd durante cien días para dar muestra de cuánto os honro».

Cuando hubo terminado de rezar, vertió unas lágrimas y se incorporó de nuevo. Luego pidió que le presentaran a la viuda, pero ella se negó.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker