Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Extendió una mano y la mujer vio de repente al príncipe y al viejo que entraban por la puerta. Tuvo un miedo enorme y lanzó miradas a su alrededor. Dschuang Dsi había desaparecido. Cuando volvió la cabeza, el príncipe y su acompañante ya no estaban. Entonces se percató de que Dschuang Dsi había utilizado su magia para pillarla en falta. Llena de vergüenza y desesperada, se ahorcó.
Dschuang Dsi, utilizando una ensaladera como tambor cantaba:
Bien me ha querido engañar
pero para ella yo soy demasiado listo.
¿Para qué me sirve mi caballito
si otro lo ha de montar?
Si en el ataúd ahora durmiera,
a otro iría a festejar,
y yo, cadáver, durmiera.
¡Ay, accidente y dolor!
Con estas palabras abandonó la casa y se fue a pasear entre las musas. Alcanzó la inmortalidad y desapareció.