Cuentos Chinos
Cuentos Chinos El rey de Huai Nan era un sabio de la dinastía de los Han. Como era de sangre real, el emperador le había premiado con tierras. Le gustaba estar en contacto con los sabios; era capaz de leer en los símbolos y predecir el futuro. Junto con esos sabios que frecuentaba había escrito un libro que llevaba su nombre.
Un día llegaron ocho ancianos que venían a visitarle. Los ocho tenían el cabello y la barba blancos. El vigilante de la puerta de entrada anunció al rey su llegada. El monarca quiso probarlos y envió al centinela con la orden de no dejarles entrar. Éste Ies dijo: «Nuestro rey busca el arte de la vida eterna. Vosotros, señores, sois viejos y débiles. ¿Cómo vais a ayudarle? No hace falta que le visitéis».