Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Al oeste de la bahÃa de Kiautschou está la montaña Wulián, en la que moran muchos espÃritus. Allà vivió en un tiempo un estudiante que se quedaba leyendo hasta bien entrada la noche.
Un dÃa, cuando regresaba a casa, se levantó de repente una tormenta y se le apareció un monstruo; éste adelantó sus zarpas hacia él y, agarrándole por los cabellos, le alzó por el aire y se lo llevó. Pasó con él por delante de la torre que formaba un mirador hacia el mar. En la montaña habÃa un templo budista. Él vio a lo lejos, en las nubes, la imagen de un dios con armadura de oro. La visión era exactamente igual que la estatua de Weto que estaba en la torre. En la diestra llevaba una maza de hierro, con la izquierda señalaba al monstruo y le miraba enfadado. El monstruo dejó caer al estudiante en la aguja de la torre y desapareció. El santo de la torre le habÃa ayudado porque toda la familia adoraba piadosamente a Buda.
Cuando se puso el sol, llegó el sacerdote y le vio en la torre de su templo. Hizo un montón de heno y de paja en el suelo para que el estudiante pudiera saltar sin herirse. Le llevaron a su casa; y su pelo, allà donde lo habÃa agarrado el monstruo, estaba tieso e indomable. Tras unos seis meses, volvió el cabello a su estado normal.
