Cuentos Chinos
Cuentos Chinos «Si no quieres hablar —le dijo el otro—, vuélvete y mira a ver si yo me parezco al monstruo».
El campesino le respondió: «No hagas bromas de mal gusto, los hombres no son como los demonios».
Pero el otro insistió: «¡Mírame sólo una vez!», y le tiraba salvajemente del brazo.
El campesino volvió la cabeza y al mirarlo, efectivamente era el monstruo que había visto a la orilla del arroyo. Del susto, se cayó de la muía y perdió el conocimiento.
La muía conocía el camino de vuelta y llegó a la casa. La familia temió que pasara algo malo y fueron por los distintos caminos a buscarlo. Al final lo encontraron en el ángulo del paso y le llevaron a casa. Hacia la medianoche volvió a recuperar el conocimiento y contó lo que le había sucedido.