Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Cuando terminó la cacería, llegó una larga comitiva con banderas y estandartes. Llevaban espadas al costado y esgrimían lanzas en la mano. Hicieron un alto en la esquina norte de la habitación. Les seguían algunos cientos de criados, que llevaban cortinas y ropa de cama, tiendas y palos, ollas y marmitas, platos, tazas, mesas y sillas. Otros esclavos, también a cientos, llevaban todo tipo de delicadas viandas y ofrecían agua y tierra. Otros iban de un lado a otro, vigilando los caminos y llevando mensajes. El sabio acostumbró su vista paulatinamente. Aunque los hombrecillos eran minúsculos, podía distinguir claramente todos los detalles.
Poco más tarde, apareció una bandera multicolor; tras ella iba un caballero con un sombrero color escarlata y vestiduras púrpura. Iba rodeado de un cortejo de varios cientos de personas. Ante él iban hombres a pie con bastones y látigos limpiando el camino.