Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Un hombre con casco de hierro y una lanza de oro en la mano gritó: «¡Su alteza se digna mirar los peces del lago púrpura!». A estas palabras, el del sombrero púrpura descendió del caballo y se dirigió con un séquito formado por varios cientos de hombres a la fuente que el sabio utilizaba en las festividades. Allí había tiendas montadas y un festín preparado. Había un gran número de invitados; los músicos y los bailarines estaban preparados. Los colores púrpura y escarlata, verde y rojo, se mezclaban en las vestiduras. Las flautas y los pitos, los violines y los timbales, empezaron a sonar y los bailarines desarrollaron la danza. La música se oía muy bajo, pero se podían distinguir claramente las diferentes melodías. Y todo lo que se hablaba: las conversaciones de la mesa, las órdenes, las respuestas y las llamadas, todo se podía diferenciar.
Tras tres golpes, habló el del sombrero escarlata: «¡Adelante, preparad los aparejos de pesca!».
Al instante arrojaron las redes, y los cestillos en el agua que había en la fuente, y empezaron a pescar cientos de peces. Incluso el del sombrero escarlata lanzaba el anzuelo en las aguas poco profundas. Pescó una buena docena de carpas rojas.
Luego le ordenó al jefe de los cocineros que cocinase los pescados. Se prepararon distintos platos, y el olor de la grasa y de las especias impregnó toda la habitación.