Cuentos Chinos
Cuentos Chinos El estudiante se hacía el dormido y los observaba. Los halcones descendieron sobre él y los perros se arrastraron por su cuerpo. Un poco más tarde llegó un hombre vestido de amarillo con una corona como las de los reyes. Se subió a una cama desocupada y allí se sentó. Al instante se dirigieron allí todos los jinetes, se bajaron de las monturas y le llevaron las aves y la caza mayor, luego hicieron un grupo cerrado a su lado y hablaban en una lengua extranjera con él.
No mucho más tarde, el rey encargó una pequeña carroza y sus centinelas hicieron enganchar rápidamente los caballos. Subieron entre miles de gritos y parecía como cuando se tira un puñado de alubias. Tras ellos se levantó una espesa humareda.