Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Cuando hubo terminado de contarlo, empezó a llorar en voz alta a causa del dolor y no podía decir nada más. Luego continuó: «El lago Dungting está lejos de aquí, pero he sabido que vos tenéis que pasar por allí en vuestro viaje de regreso. Me gustaría daros una carta para mi padre; pero no sé si querréis hacerlo».
Liu I le respondió: «Vuestras palabras me han llegado a lo más hondo del corazón. Me gustaría tener alas y poder ir volando con vos fuera de aquí. Con mucho gusto le llevaré la carta a vuestro padre, pero el lago Dungting es grande y muy extendido, ¿cómo voy a encontrarlo?».
«En la orilla sur del lago hay un naranjo —le respondió la princesa—, la gente lo llama el árbol de las ofrendas. Cuando lleguéis allí, tenéis que deshacer vuestro cinturón y golpear con él el árbol por tres veces, entonces aparecerá alguien, al que debéis seguir. Cuando os encontréis en presencia de mi padre, contadle el problema en que me hallo y que espero con impaciencia su ayuda».
Luego sacó de su seno una carta y se la dio a Liu I. Se inclinó ante él y, mientras sollozaba, dirigió su mirada hacia el este.
También rodaron algunas lágrimas por el rostro de Liu I sin que él se diera cuenta. Cogió la carta y la guardó en su bolsa.