Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Aquel día, Liu I fue agasajado con una fiesta en el palacio. La música y las danzas dieron mayor esplendor a la comida. Entraron mil guerreros con antorchas y espadas en la mano. Se oyeron trompetas y trombones, vibraron los tambores y los timbales. Así representaron la danza guerrera. La música representaba cómo Tsián Tang había vencido al enemigo. Al huésped se le pusieron los pelos de punta del miedo. Luego volvió a oírse música de cuerda, flautas y campanas de oro. Mil muchachas vestidas de seda verde y roja bailaron en rueda. La vuelta de la princesa fue representada con música, cuyos tones sonaban como canciones, sollozos, pena, quejas, y todo lo que oían hizo que se echaran a llorar. El rey del lago Dungting estaba contentísimo. Levantó la copa y bebió a la salud del huésped hasta que el vino borró todas las penas. Ambos señores dieron las gracias al huésped en verso y también Liu I contestó con unos versos apropiados para el brindis. Todos los cortesanos pidieron un aplauso. Después, el rey del lago Dungting cogió una caja de nubes azules en la que estaba el rinoceronte que descomponía el agua. Tsián Tang hizo que una fuente de ámbar rojo se corriera hacia un carbunclo. Se la regalaron al huésped y también los otros que estaban en el palacio hicieron junto a él un montón con bordados, brocados y perlas. Liu I Ies daba las gracias sonriendo, rodeado por el brillo y los resplandores. Cuando el banquete terminó, durmió en el palacio del brillo congelado.