Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Días después hubo otra comida. Tsián Tang, que estaba algo bebido, sentado como una marioneta, dijo: «La hija del rey del lago Dungting es delicada y hermosa. Ha tenido la desgracia de ser repudiada por su esposo. Hoy ya está disuelto el matrimonio. Me gustaría encontrar otro hombre para ella. Si estuvierais de acuerdo, también sería ventajoso para vos. SI no es vuestra voluntad, id por vuestro camino y si volvemos u encontrarnos, no nos hemos visto nunca».
Liu I se enfadó por la poca seriedad con la que Tsián Tang lo hablaba. Se le subió la sangre a la cabeza y respondió: «He sido el emisario porque me apiadé de la princesa y no para sacar ventaja alguna. Matar al marido y hacer que la mujer caiga en la tentación, no es algo que haga un hombre justo. Aunque sólo sea un simple mortal, prefiero morir que actuar siguiendo vuestras palabras».
Tsián Tang se levantó, se disculpó y dijo: «Mis palabras fueron muy precipitadas. Espero que no lo toméis a mal». También el rey del lago Dungting le habló bondadosamente y censuró a Tsián Tang sus rudas palabras. No se volvió a hablar de matrimonio.
Unos días más tarde, se despidió Liu I y los reyes del lago le dieron otro banquete de despedida.