Cuentos Chinos
Cuentos Chinos A Liu I le pareció bien y se fijó el matrimonio. Cuando la noche de bodas vio a su esposa sin velo, comprobó que era igual que la princesa dragón. Le preguntó sobre ello, pero ella no le dio ninguna respuesta.
Tras un año le dio un hijo, y entonces le dijo a su marido: «Hoy te lo voy a confesar: sí que soy la princesa del lago Dungting. Cuando rechazaste la propuesta de mi tío y te marchaste, me puse enferma de añoranza y estuve al borde de la muerte. Mis padres querían hacerte venir, pero se temían que me rechazaras por mi origen, por eso me vistieron de muchacha humana y me casaron contigo. Hasta ahora no me atrevía a decírtelo. Pero ahora te he dado un hijo y espero que el amor que sientes por él te haga amar a la madre».
Entonces Liu I se despertó como si hubiera estado profundamente dormido, y ambos se amaron de corazón.
Un día le dijo su mujer: «Si quieres vivir eternamente conmigo no podemos seguir viviendo en el mundo de los humanos. Los dragones vivimos diez mil años y tú puedes compartir esa edad. ¡Vuelve conmigo al lago Dungting!».
Habían pasado diez años y nadie sabía dónde podía haber desaparecido Liu I. Un pariente suyo pasó por casualidad por el lago Dungting. Vio que una montaña azul salía de repente del agua.