Cuentos Chinos
Cuentos Chinos EN tiempos de los siete reinos vivió un hombre llamado Si-Men Bau, que era virrey de una zona que se encontraba a las orillas del río Amarillo. En aquellos lugares se honraba mucho al dios del río. Allí vivían magos y brujas que informaban. «El dios del río quiere que se le entregue cada año una muchacha, escogida entre la gente del pueblo, si no se quiere que el viento y la lluvia aparezcan cuando no son buenos. El río se desbordará y habrá malas cosechas». Si en casa de algún hombre rico había una muchacha que tenía la edad adecuada para el sacrificio, los magos decían que era elegible. Los padres, queriendo proteger a la hija, les compraban con mucho dinero. Entonces los magos se ablandaban y Ies ordenaban a los pudientes que Ies dieran dinero para comprar a una muchacha pobre y arrojarla al río. El dinero restante se lo guardaban como ganancia. Pero si no querían pagar, la hija era destinada a ser la esposa del río y se la obligaba a aceptar los regalos que los magos le traían como ajuar. Los pueblos de los alrededores sufrían amargamente por esta costumbre.