Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Cuando Si-Men ocupó su puesto de funcionario, oyó hablar de esta barbaridad. Hizo que los magos vinieran a su presencia y Ies dijo: «Tenéis que explicarme la boda del dios del río. Porque yo quiero ir a ofrecerle al dios del río honras, de forma que estará contento, y como recompensa va a bendecir a mi pueblo», y se despidió de ellos. Los magos alababan sin parar su piedad.
Cuando llegó la fecha le informaron. Si-Men se puso un traje de fiesta, montó en una litera y se dirigió con una comitiva festiva hacia el río. Los más ancianos del pueblo estaban allí, del mismo modo que los magos y las brujas. Desde lejos se veían hombres, mujeres, niños y ancianos que venían a ver la obra de teatro. Los magos sentaron a la prometida del río en una litera; le pusieron los adornos del matrimonio. Sonaban timbales y tambores, y los sabios pedían piadosamente que hiciera un buen tiempo.
Ya estaban a punto de echar la litera al río. Los padres de la muchacha se despedían de ella con lágrimas en los ojos. Entonces Si-Men pidió que se parara la ceremonia y dijo: «¡No tan deprisa! Yo mismo quiero dar escolta a la novia, tiene que ir libre y voluntariamente. Tiene que ir primero alguien al palacio del dios del río y llevarle la noticia, para que venga él mismo a recoger a la novia».