Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Cuando ya era de noche, llegó la pantera a la casa. Se sentó en la silla que estaba en el cuarto y se le clavaron las agujas que estaban en el cojín. Se marchó corriendo a la cocina, quería encender un fuego y ver con qué se había pinchado; entonces el escorpión le clavó su aguijón en la mano. Cuando logró por fin que ardiera el fuego, explotó el huevo y le saltó a un ojo, de forma que la dejó ciega. Entonces salió al patio, metió la mano en el cántaro de agua para refrescarla y la tortuga le mordió. El dolor le hizo correr hacia la puerta de salida, allí le cayó la maza de madera en la cabeza y la mató.