Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Cuando llegó en el transcurso de su viaje al centro del río Amarillo, hizo lo que el dios le había dicho y gritó: «¡Falda verde!» y, efectivamente apareció una muchacha vestida de verde, que lo agarró de la mano y le pidió que cerrara los ojos. De esta manera lo condujo al palacio del dios del Río y él entregó la carta.
El rey del Río lo agasajó enormemente y se lo agradeció lo mejor posible. Al despedirse le dijo: «Os agradezco el largo camino que habéis hecho para llegar hasta mí. No tengo nada más que este par de zapatos verdes de seda para regalaros. Cuando los llevéis puestos, podéis andar cuanto queráis, que no os cansaréis nunca. También os abrirán los ojos de forma que podréis ver a los espíritus y a los dioses».